JUEVES 3 DE MARZO

"Macbeth" de Roman Polanski [1971]  2:14'  V.O.S.E.


Extremadamente violenta, nihilista, visceral, nada de falsos estilismos y refinamientos peripatéticos, esto es el verdadero gore shakespeareano que conmovía al público por centenas en los teatros londinenses del XVII. Filmada en Escocia con música y fotografía desbordantes, Polanski y Kenneth Tynan han madaptado una versión incomparable donde el fluir de la narrativa se carga de tensión en los detalles, haciendo eco de una reconstrucción de época sagaz e implacable. El argumento se muestra fiel al original [o no, otra vez esa maldita expresión], acallando las excelsas líneas de Shakespeare cuando una mirada o un gesto lo dicen todo y citándole literalmente en una excelente selección de diálogos con interpretación a la par.

Brevemente, Macbeth es un hombre que se enfrenta a la paradoja de conocer de antemano uno de sus destinos posibles: convertirse en Rey. Lamentablemente esto implicaría traicionar y asesinar a unos cuantos en el proceso.
Su ciega ambición, potenciada por una esposa insidiosa y persuasiva, le convierten en un perfecto ejemplo de héroe trágico que cae por su propio peso al querer revelarse contra el estado natural de las cosas. ¿Es el hombre hacedor de su destino o un mero muñeco de fuerzas caprichosas, ya sea por incapacidad u omisión? "[La vida] es un cuento narrado por un idiota, lleno de sonido y de furia, que no significa nada" coloca Shakespeare en labios de su Macbeth. De más está nombrar las geniales madaptaciones que ha generado esta frase en la literatura a la búsqueda de un sentido que nos salve de la desesperación, pero que siempre se nos escurre como agua entre los dedos.

La pasión de Polanski por la veracidad de lo horrendo [más bien, una denuncia plagada de dolor tras la tragedia del clan Manson ocurrida dos años antes] le lleva a concretar en imágenes lo que Shakespeare había dejado a la imaginación del espectador: los asesinatos de Duncan, Banquo y la familia Macduff [y menudos asesinatos]. Aunque parezca paradójico, este crudo realismo no es incompatible con la utilización de elementos fantásticos que exteriorizan los estados alterados de nuestro héroe [alucinaciones que Shakespeare sugería a través de monólogos] como la aparición de la daga-guía o la increíble secuencia de juegos de espejos en las manos de Banquo.

No es de extrañar la controversia que se originó tras el estreno del film. A la violencia explícita y los desnudos, hay que sumar la financiación y producción de Hugh Hefner y el grupo Playboy con toda la lucha ideológica que esto significa para el mainstream. Y para rematar, Polanski agrega su pequeño epílogo al cierre del film sugiriendo que la violencia y la ambición no terminarán con la caída de Macbeth. En resumen, una pieza maestra que retumbará en nuestros estómagos hasta los primeros claros del alba.

Para los interesados en la historia verídica de Macbeth [con perdón], ver la renombrada novela de Dorothy Dunnett llamada "King Hereafter". No es sólo fruto de una exhaustiva investigación sino también un relato interesante y entretenido.

Ficha técnica
Dirección: Roman Polanski
Guión: Kenneth Tynan, Roman Polanski
Producción: Andrew Braunsberg, Hugh Hefner
Dirección de Fotografía: Gil Taylor
Montaje: Alistair McIntyre
Música Original: The third ear band
Cast: Fancesca Annis | John Stride | Jon Finch | Martin Shaw | Nicholas Selby

Macbeth de William Shakespeare (word español)





JUEVES 10 DE MARZO

"Trono de Sangre" de Akira Kurosawa [1957]  1:55'  V.O.S.E.


El proceso de adaptación no era nada nuevo para Kurosawa cuando cruzó su camino con el de Shakespeare, primero en 1957 con este film y luego en 1985 con Ran [basada en King Lear]. Orson Welles había estrenado hacía poco su versión de Macbeth, que gustó poco y nada a nuestro director. Posiblemente detestaba la fidelidad exhaustiva en el guión y en la reconstrucción de espacios y personajes. Estaba claro que Kurosawa quería madaptar la obra de Shakespeare en función de su propio mundo, sueños y demonios, y de allí se desprende la primera gran variación al trasladar la acción de la Escocia medieval al Japón del siglo XVI, donde la tensión política reinante proponía un escenario ideal para la ambientación.

A nivel argumental, una vez purgadas las líneas secundarias para desnudar el hueso de la historia y la motivación de los personajes, los cambios son mínimos.
Los samurai Washizu [Toshiro Mifune] y Miki [Minoru Chiaki], desorientados por la tormenta, se pierden en el bosque para encontrar un fantástico espíritu. Con la gracia sugerente de los hexagramas del I Ching, éste les revela el futuro: Washizu recibirá varios nombramientos [entre ellos, el título de su amigo Miki] para convertirse finalmente en rey. Envalentonado al ver cómo la profecía va cumpliéndose solita, Washizu presta oído a las tramas que su esposa Asaji [Isuzu Yamada] le va tejiendo. Gracias a un razonamiento perfecto [más propio de un Consejero de Estado que de una esposa] Asaji logra demostrar conspiraciones contra su marido desde todos los flancos posibles. Arguye también que sólo Washizu se interpone entre él y su propio destino, es hora de que pase a la acción para terminar de cumplir la profecía. Nuevamente nos encontramos ante la problemática del destino activo-pasivo y la paradoja temporal del libre albedrío. Washizu decide actuar y traiciona al rey. A medida que la trama de conspiraciones va reclamando más y más cadáveres, la bonanza abandona a nuestro héroe conduciéndole a la muerte, que en esta versión, Kurosawa resuelve de forma distinta al original con un dramatismo remarcable.

Evidentemente el carácter de Washizu es más fuerte que el del Macbeth original, lo que justifica la aparente "suavidad" de Asaji en comparación con Lady Macbeth. Pero a no engañarse, su papel resulta doblemente insidioso y activo en la trama gracias a este lenguaje... lateral, si se me permite. La economía en sus palabras y su rostro de máscara del teatro japonés No, sumados a una pseudo-pasividad exasperada por los silencios, hacen de esta caracterización una obra de arte.

En cuanto a la propuesta técnica, la utilización del blanco y negro se debe seguramente a la desconfianza de Kurosawa por el cine en color. Lo cierto es que la elección favorece con creces la imagen expresionista del conjunto, registrada en planos generales hasta en las escenas más íntimas. El fotógrafo Kyuichiro Kishida destaca por su trabajo en la iluminación de exteriores y el currado contraste de la imagen, así como por unos efectos especiales que hielan la sangre, sobre todo en la ambientación del Bosque de las Telarañas y en la secuencia final [de la que no diré nada más]. El mismo efectismo trabaja Masaru Sato en la banda sonora, utilizando el complejísimo folclore japonés únicamente en momentos claves, lo que incrementa la tensión de la narrativa con eficacia.

Para concluir, una madaptación de primer nivel que no dejará de asombrarnos con su avasallante poética visual.

Ficha técnica:
Dirección: Akira Kurosawa
Guión: Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni, Ryuzo Kikushima, Akira Kurosawa
Dirección de Fotografía: Kyuichiro Kishida
Música original: Masaru Sato
Cast: Toshiro Mifune | Isuzu Yamada | Minoru Chiaki | Takashi Shimura.

Macbeth de William Shakespeare (word español)




JUEVES 17 DE MARZO

"Forbidden Planet" (Planeta Prohibido) de Fred M. Wilcox [1956]  1:39'  V.O.S.E.


"Mi parte malvada está a la puerta... y no tengo el poder de detenerla"
Dr. Edward Morbius


The Tempest constituye para algunos la summa cultural de Shakespeare por sus abundantes fuentes y voces: Ovidio [y su Metamorfosis, que inspiró a Próspero], Montaigne [y la dialéctica apariencia-realidad], More y Bacon [con sus utopías], etc. Como buen espíritu del Renacimiento, el poeta estaba también al tanto de la "conquista" del nuevo mundo.
A sus manos llegó una copia de El descubrimiento de las Bermudas, que narra las peripecias del capitán Sir Thomas Gate y su tripulación tras un naufragio en esas islas y muy probablemente fue esto lo que terminó de hacerle saltar el pistón y embarcarse en su Tempest con la empresa de conquistar las fronteras mayores: dentro-fuera, yo-otro, civilización-barbarie, realidad-ficción.
Forbidden Planet es, en esencia, la exploración de las mismas fronteras, pero haciendo uso de los discursos disponibles en su época. ¿Sus fuentes literarias? Remontémonos a la República de Platón. La supercivilización milenaria de los Krell es una madaptación de los habitantes de Atlantis. ¿Más? Las tres leyes de la robótica de Asimov [en su famoso I, Robot, 1950] hacen que Robby entre en cortocircuito cada vez que se le dé una orden que pueda "dañar a los humanos". ¿Más? Pues dejemos de lado a Montaigne para pasar al hombre de moda: Sigmund Freud. El aspecto demoníaco e innombrable de Próspero [que tan mágicamente desdobla Shakespeare en el nativo Cáliban] había sido bautizado desde finales de 1930 con el término "id", el monstruo del subconsciente. Shakespeare y Cyril Hume [su madaptador] son dos huesos duros de roer, ¿eh?

La trama de la peli gira en torno a una misión de rescate en una colonia que ha permanecido en silencio durante 20 años. Al aterrizar [o aplanetizar] la tripulación descubre que sólo el enigmático doctor Morbius y su hija han sobrevivido a una fuerza sobrenatural que ha asesinado a los colonos. Ambos son atendidos por un fantástico robot, Robby [¡que hasta figura en los créditos como actor!], cuyo diseño está mucho más allá de lo que la ciencia humana pueda concebir. Con un fantástico manejo del suspenso y guiños de humor sutil al Shakespeare original, descubriremos poco a poco el mundo de Morbius, quien es por supuesto, la respuesta a todos los enigmas.

Técnicamente, tanto The Tempest como Forbidden Planet son verdaderos experimentos escénicos que han puesto a prueba todos los recursos y efectos especiales de sus respectivas épocas. La magia [el arte] de Próspero al evocar a su espíritu Ariel, se vuelve carne en los fantásticos trucos visuales y escenografías interminables que evocan lo mejor del expresionismo. Próspero debe su magia a los libros [que otros han escrito]. El Dr. Morbius, a los apabullantes hallazgos científicos [que seres de otra raza han construido]. Ambos se atribuyen el papel de guardianes del saber y manipuladores de destinos [uno, no tan conscientemente, claro...] y ambos lograrán la conciliación entre los reinos a través de la boda de su inocente hija.

Lo cierto es que los personajes de una y otra obra arribarán a la misma conclusión por distintos caminos y deberán reconocerse como parte de una inteligencia más amplia, que a pesar de ser incomprensible e indomable, les incluye.

Ficha técnica
Dirección: Fred M. Wilcox
Guión: Cyril Hume
Producción: Nicholas Nayfack
Dirección de fotografía: George J. Folsey
Música original: Bebe y Louis Barron
Montaje: George J. Folsey, Ferris Webster
Cast: Walter Pidgeon | Anne Francis | Leslie Nielsen | Warren Stevens | Earl Holliman y la aparición especial de Robby, el robot.

The Tempest de William Shakespeare (pdf español)





JUEVES 31 DE MARZO

"Edward II" de Derek Jarman [1991]  1:30'  V.O.S.E.


"¿Pero qué son los reyes cuando su mandato termina, sino puras sombras a la luz del día?"
Edward II


Hay dos tipos de gente en la obra de Marlowe: los que nacen con el poder y los que lo toman por la fuerza. Los primeros constituyen la clase más noble; el resto son todos extranjeros, individuos enceguecidos por la ambición que luchan trágicamente por desafiar las leyes divinas. Lo interesante es que, de todos los nobles de Marlowe, Edward II es el único que fracasa. Y eso le pasa por incomprendido, por débil.
¿El argumento? Edward, obsesionado con su amado Gaveston [un joven de origen humilde, pero más listo que el hambre] no presta demasiada atención al ejército francés poniendo sus piecitos en Normandía ni a su esposa Isabella, que soporta hasta el estoicismo el frío lecho real. Naturalmente sus pares no aprueban esta conducta y comienzan a organizar la revolución, personificada en la figura de Mortimer, el macho militar que quiere lo mejor para su país [es decir, derrocar a Edward, darle a su esposa el consuelo que necesita y manipular al príncipe heredero para llevar a cabo sus propios designios].
He aquí otra línea interesante: Mortimer es un joven barón, hétero, dinámico y apasionado, lo que de inmediato le convertiría en héroe de cualquier obra Marlowense. Sin embargo el poeta jamás se muestra de su lado, sino que le deja cavar su propia fosa para que el público decida a quién condenar.

Mientras que Marlowe permanece marcadamente fiel a sus fuentes históricas narrando las desventuras de Edward II durante su reinado [1307-1327], en su madaptación, Jarman relega a un segundo plano el aspecto político para centrarse en el tema que le interesa: la relación entre Edward y Gaveston, permaneciendo marcadamente fiel a su poética para denunciar el eterno conflicto de la intolerancia y la lucha contra la sociedad y la Iglesia para reivindicar los derechos de los homosexuales. La puesta en escena es tan sensual que se hace carne [y cuando veáis a Edward afilando cuchillos frente a una res, ¿alguien osará desmentirme?]; gracias a una fotografía y una puesta curradas hasta el último detalle, cada escena es una galería de cuadros vivos que se suceden en la pantalla [algo a lo que Jarman nos malacostumbró desde Caravaggio] y todo lo demás está subordinado al efecto visceral que estas imágenes provocan. Pasado y presente, fantasía y realidad, todo se fusiona en una verdadera catarata de cruda belleza visual.

Pero vayamos por partes. Si Marlowe es parco para describir el lugar de la acción, Jarman directamente ubica a los actores entre tres paredes de piedra a las que va arrojando elementos para diferenciar el palacio real de un calabozo o de una calle londinense. Es justamente esta ausencia claustrofóbica de espacio [sí, aunque suene paradójico] lo que atrapa al espectador entre las redes del universo temporal y he aquí donde la magia del realizador quema hasta el último cartucho. La narrativa diacrónica [o tal vez debería decir "anacrónica", ya que a veces es imposible determinar cuántos tiempos, cuántos discursos están operando en un mismo espaciotiempo] nos golpean desde todos los flancos mostrando la universalidad de la obra de Marlowe y su vigencia.

Esta película, es ante todo, una experiencia estética. Es una desconcertante experiencia ver al futuro Edward III escuchando en sus walkman "Dance of the Sugar Plum Fairy" sobre la jaula donde ha encerrado a los traidores. Una experiencia lúdica espiar junto con él a los rugbiers griegos haciendo un scrown tal como sus madres les han traído al mundo. Una experiencia escalofriante atisbar el título de "Unholy Babylon" [libro publicado en 1991, donde Darwish y Alexander aseguran que la guerra del golfo fue iniciada por motivos petroleros] en las manos de Mortimer yaciendo en la cama junto a la reina en el delicioso elixir post-coitum. Y, nos guste admitirlo o no, es una experiencia perversa que nos llega hasta lo más hondo [lo siento, no pude evitar la frase] el brutal asesinato de Edward que Marlowe había simplemente descrito como "...preparad la mesa y sujetarle sobre ella, pero no muy fuerte, no vayáis a amoratar su cuerpo" para completar en la siguiente línea "[EL REY EDWARD es asesinado.]"

Así es. De esto se trata el verdadero prodigio de la madaptación. Y el resto es silencio, amigos.

Ficha técnica
Dirección: Derek Jarman
Guión: Derek Jarman, Stephen McBride, Ken Butler
Producción: Steve Clark Hall, Anthony Root
Dirección de fotografía: Ian Wilson
Música original: Simon Fisher Turner
Montaje: George Akers
Cast: Steve Waddington | Tilda Swinton | Andrew Tiernan | Nigel Terry | Jerome Flynn

Edward II de Christopher Marlowe (pdf english)



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